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Sandra Catalano "Casandra" (Argentina)

Otros versos de Sandra (Casandra), en la página de Roly Canteros, Letras y Sueños. http://www.cantervill.com.ar


Primer envío, 14/09/01: ...ya está en marcha RIMAR versión completa y yo como perro con dos colas. Chocha... Te envío tres sonetos que escribí esta semana con el demo... Sandra

"pero vos, mi amor, no me desmemories" A. Pizarnik - Cartas- Que se me llena el pecho con estopa, y me crecen infiernos sordomudos, y los ojos se vuelcan tan desnudos al vacío sin causa de mi copa. No desmemories, no, que ya galopa un tiempo de asistir tras los escudos a días que se asoman, lentos, crudos, y habrá que hacerles frente a quemarropa. Si tú en el mar, yo para siempre lejos, transformada de pronto, en No-me-olvides azulada de cálidos cortejos. Si yo tiendo a partir, tú me lo impides en rituales dulcísimos, complejos. (Tu mano está en lo alto: te despides).
Sigo en verso. No importa el intersticio entre la mano insomne y el deseo. ¿Quién quiere ser la pieza de un museo, colgada como un pálido artificio? Ni lo sueñen. Disfruto el ejercicio y a la rima perfecta coqueteo. Nunca pude evitar el hormigueo y el vértigo inusual desde el inicio. Si me canso, convoco libertades; si me canso otra vez, vuelvo al soneto. Con ambos tengo mil afinidades, y en esa poligamia no me inquieto. A nadie le juré fidelidades. (Yo nunca tengo amores muy discretos).
Asoma una palabra entre las ruinas. No alcanza si está sola. Necesito llenar este silencio de granito con más de una palabra. Y adivinas que hablar de más, acaso sume espinas. Entrar al humo. El cuerpo deshabito transformada de pronto en puro grito: lenguaje visceral que no dominas. Traducimos dolor en alaridos. Los minutos se tiñen de lo incierto. Un golpe que retumba y estampidos. .... Despierto sin saber dónde despierto. Preciso recorrer rostros queridos y ver en sus miradas, que no he muerto. Sandra
Segundo envío, 22/09/01: ...Te mando las últimas cositas, escritas todas con RIMAR. (sin ofensa, este es un poco ateo) Poesía: Jamás ninguna cosa has profanado, ni el duelo de estos días, que golpea. Se inclina en tu presencia, lo sagrado, se rinden a tus pies, razón e idea. Mi premura se duerme en tu costado, y estás en todo cuanto me rodea. (Te pareces al Dios que yo he negado si no fueras, mujer, mi Dulcinea.)
Espejo donde ronda la Durmiente con implacable hambruna. Aburrida, cual puta sin cliente, dormita con la luna con esa morbidez inoportuna. La llaman de maneras diferentes. La llamo: Desfortuna. Alimenta un misterio displicente: lenguaje de las runas. Se me acerca con vocación gatuna. Dudoso movimiento de serpiente. Se acuesta en esa cuna. o en las piernas de aquel adolescente. Mas sola desayuna. Las camas deshabita. Una a una.
¿Qué clase de poesía se edifica desde el silencio absorto, la penumbra? ¿Qué tipo de palabras se acostumbra? ¿Qué versos? ¿Qué trazado clasifica? ¿Seré tal vez, la que al final claudica, y al querer construir sólo derrumba? Como una luz tan negra que no alumbra y a todos y de a poco modifica. Sin embargo ¿qué soy sin las palabras? ¿en qué transformo este sabor a hielo? ¿con qué conjuro esta ración macabra? ¿con horas infinitas y recelo? No puedo renunciar. "Abracadabra". (Tal vez se abran las puertas de otro cielo.)
Recibido el 2/10/1: Con el agradecimiento de siempre: Otras malas yuntas Yo meta mirar la hora y el tiempo no se pasaba, cuanto más lo apresuraba más larga era la demora. Al final, encaradora pa´ poder llenar el buche di rienda suelta al escruche y no es por justificar; no hay nada para explicar quien quiera escuchar, que escuche. Era una noche sin luna y al "socio" se le hacía tarde -o se me puso cobarde que una es tonta, pero juna-. Me metí entre la tribuna de los cosos del Colón mirando de refilón pieles, joyas y carteras... de pronto me vi ratera porque se dio la ocasión. Me hice de un lindo bolsito con rimell y colorete y me puso del bonete la foto de un compadrito. Mirá vos: el angelito que le afila a la bacana me pone a mí de campana y de mí se dice "socio"... Qué bien montado el negocio: la garca y la bataclana. Salí volando pal centro buscando a ese poligrillo que se la da de sencillo de las puertas para adentro. En una esquina lo encuentro donde para el compadraje vestido con fino traje y unos tamangos con brillo... ahí le mostré el cuchillo que es mi carné de coraje. Y entonces le regalé un afeite gratarola. Se empezó a correr la bola en el rioba y el café que esta mistonga fané tiene el facón siempre a mano, pal amor o pal afano la misma beligerancia: el orgullo y la arrogancia de andar siempre a contramano. No me delató el fulano por tener pasado turbio: la pelea con El Rubio, la muerte del Entrerriano, y aquél usurero enano al que mandó pa la sombra. Eso sí, ya no me nombra y cuando alguien le pregunta por qué el bigote despunta en la cara antes lampiña... primero emboca una piña, después dice: "mala yunta". Sandra
Recibido el 12/10/01: Te envío mis dos últimos sonetos, (esta vez no en lunfardo), el segundo lo acabo de escribir y quería enviártelo justo ahora, que todavía sus versos me enamoran. un cariño Sandra La naturaleza del agua: Un diálogo del agua con la roca: el líquido se vierte por entero, sin cálculo, en la piedra desemboca. La acaricia con gesto lisonjero. La dureza de hielo la trastoca, deshilacha el vestido aventurero. El agua es inocente. Y se equivoca. Empieza a lagrimear en aguacero. Intenta en los resquicios, prueba, fluye, no encuentra la manera de colarse en esa piel de indócil hermetismo. Así como el amor, se nos diluye, no mira nunca atrás, se va, se esparce. sin casi darnos cuenta. Cielabismo.
UN ALGO Pobreza de esplendor y de moneda, va descalza. No encuentran el remedio. No se entiende qué cálculo o promedio determina quién sobra y quién que se queda. El hambre es propiedad porque se hereda. Los siglos la repiten en su asedio como si no existiera un justo medio, ni esperanza. Ni dios que la conceda. Violencia está en la sangre, más ninguno viene al mundo cargado de violencia: va creciendo. Con cada des-ayuno de tierra en la garganta y abstinencia. (Un paso hacia adelante. Un algo. Alguno que encuentre la salida. Con urgencia.)
Recibido 16/10/01: Sandra "Yo nací en un conventillo de la calle Olavarría" El conventillo, cantado por Rivero. Yo nací en un conventillo del barrio de las Mil Casas donde quemaban las brasas de los hornos de ladrillo. Fumé el primer cigarrillo allá, cuando adolescente en lo alto de ese puente de brillo de adoquinado, bajo un cielo anaranjado con luz de luna creciente. A según se predisponga podías ser guapo de ley, o cinchabas como un buey rezonga que te rezonga. Yo me fui pa´ la milonga a probar de ser cantante con una mano adelante y la otra mano detrás. Me echaron por lenguaraz un mandamás bien secante. Hice la mía, y el tango se me daba en las esquinas -no es ambiente para minas que han nacido con un rango-. Me lo contraté a ese chango que tocaba la guitarra con una voz de cigarra para hacerme compañía: yo cantaba fulerías de temática bizarra. Y pasábamos la gorra juntábamos el billete -siempre hay algún amarrete que en ese punto se borra- Pero yo, de vieja zorra les ponía caripela de que "la vida es tan grela" que rascaba pal puchero y pa algún nuevo sombrero a gusto de la clientela. Así conocí al otario que llamaban El del lengue y me metí en un merengue porque traía prontuario. Era todo un inventario con toditos los colores pero cegato es el cuore: me las piqué de Tolosa y pasé de ser piojosa a ser parte del folklore. El final es más sonado que canción de calesita hacíamos mita y mita hasta que quedó pegado. Lo visité, engayolado pero me dijo, cortante olvidate de este rante y buscate algún futuro Y aquél hombre más que duro llorando, me dio el espiante. Y me volví pa Tolosa a la casa de la vieja que me cazó de la oreja -siempre fue una aspamentosa-. A otra cosa, mariposa, ahora crío batarazas y me puse más buenaza que aprendiz de monaguillo. Yo nací en un conventillo del barrio de las Mil Casas. Sandra la lunfardita

Recibido el 13/07/02: Te mando algunos poemas más para la página: Placer es dos por cuatro Me agarraste a la bartola, me miraste y con voz recia: me dijiste: "che Lucrecia, nos vamos de festichola". Hiciste un guiño tan piola: "vas a ver qué es el placer" -me dijiste, y yo, mujer que nací tan facilonga arranqué pa´ la milonga del brazo de Lucifer. Como no tenías un sope tuve que pagarte el trago "¿Tengo cara de rey mago?" -me atajaste en un galope. Tuve que ponerte un tope porque chupás a lo loco y el último estreptococo te lo agarraste mamado. "No vengás con el pasado!" (Casi, casi que lo emboco). La orquesta tenía pintusa y arrancó con valsecito, él se hacía el compadrito relojeando a una chirusa. Yo atenta, bien dequerusa pensé: acá me arremango, pero le pisé el tamango que siempre queda discreto. Y en eso arrancó el cuarteto resoplando con un tango. De vuelta pal conventillo, cuando se acabó el bailongo -para el taxi no me pongo disculpame, poligrillo-, en la calle había un tornillo que te helaba hasta el mostacho. Me dijo, con voz de macho cuando cayó en la catrera -volcando la escupidera-: "Qué placer, ¿no, negra?". -Guacho-.
De la espera Si la espera levanta las murallas que me esconden del sol del mediodía; y si la libertad ya es flor tardía de pétalos resecos, sus medallas; si vas a decir todo, pero callas y a la verdad se impone la porfía; si vistes de ostentosa altanería y en el ropero guardas las agallas. Entonces mudaré la piel que espera, me quitaré los vidrios del acaso y apostaré al mañana, mi estampida. Que la espera me espere. Pordiosera. Y si no he regresado hacia el ocaso, que empaque su miseria y se despida.
San Jordi Buscaba yo la puerta de salida, y hallé un chasquido indócil de metales. Mi espalda, sembradío de puñales, despliegue del instinto fraticida. Busqué también la tierra prometida ahogada en cuatro puntos cardinales. Busqué hasta en las paredes, las señales, -a veces la palabra es sal y herida-. Y en fin, la suerte halló sus herramientas. Un trébol de tres hojas: la costumbre -higiénica antesala de este tedio-. Tus flores son postales tan sangrientas que dejan huellas pálidas de herrumbre. Abril llueve sus rosas. Qué remedio. un abrazo enorme Sandra

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