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Juan D. Jeannot (Puerto Rico)
Recibido el 11/01/11:

Saludos otra vez.

Por años me ha estado pidiendo alguna colaboración. No me he atrevido, porque sólo me inspiro cuando estoy muy dolido y por eso, mis poemas siempre son bastante tristes, oscuros. Además, me avergüenza un poco confesar que después de tantos años, nunca estudié poesía. Así que no sé usar las reglas de métrica, sólo he tratado de escribir de forma que lleve un ritmo natural, que no suene forzado.

Pero en fin, le envío un poema en el que me fue particularmente útil su programa RIMAR. Léalo usted y decida qué hacer. Puede tener la tranquilidad de que si le parece demasiado deprimente y decide no incluirlo en su página, no me sentiré ofendido, pues lo entenderé perfectamente.

De una forma u otra, gracias por creer en mí.


Juan D. Jeannot


Dama de la Noche

Sombra de la suerte,
Dama de la Noche,
méceme en tu vientre
y no me abandones.

Ciérrame los ojos
con el roce de tus labios;
guarda con cerrojo
mi sufrir diario.

Déjame dormir,
Dama de la Noche,
un sueño sin fin,
que mi pena ahogue.

¡Que la noche eterna
me envuelva con sus brazos!
¡Que mi dolor se duerma
por siempre en tu regazo!

Quiero ser tu amigo,
Dama de la Noche;
cúbreme de frío,
que tu voz me arrope.

Escóndeme en el lodo
profundo de la tierra,
deshaz mi cuerpo todo:
cenizas en la hoguera.

Llévame contigo,
Dama de la Noche.
Quítame el castigo,
borra mis errores.

Cubre con las blancas
losas de un sepulcro
heridas de mi alma,
mi dolor desnudo.

Reina de penumbras,
Dama de la Noche,
que dolor encumbras
con pavor de broche,

vela con tu manto
todos mis dolores,
enjuga mi llanto
sana mis temores.

Abrázame fuerte,
Dama de la Noche;
que en tu beso ardiente
mi sollozo more.

Apaga con tu aliento
este fuego en mi alma,
que el paso de los tiempos
por fin me traiga calma.

Sombra de la Muerte,
Dama de la Noche,
méceme en tu vientre
y no me abandones.

Estoy tan cansado,
me siento tan herido;
déjame, a tu lado,
ahogarme en el olvido.