www.rimar2000.com.ar

Carlos Cañas (El Salvador)


Recibido el 24/11/03:

Muero de risa. yo quiero que me velen en féretro negro. y yo sé, dirán algunos: aquí yace un poeta; otros quizás aludidos llorarán en desconsuelo sin saber porqué o de quién el cadáver fuera. Mi cuerpo, plomo inerte, en negro atavío, yacerá contento con su sonrisa rebelde, con risa de muerto que ríe de la muerte a caracajadas siniestras cuales saetas de frío. ¡Ignorantes! Que al cuerpo encadenan sus gemidos tristes. ¿y no suponen que la vida en sí es indomable? los grandes nos dejaron un morir imposible, por eso río como loco de sus lágrimas cobardes. C.C Ave de Fuego. Golpe flamígero de Querubínica espada, chispa divinísima luminosa de flamas, pechera de oro alzada, floreciendo en las llamas. Arde en el árbol de la vida tu alma dorada Alas escarlata de acuarela ilimitada, incendiando en vida las cenizas que derramas. Corazón de lo eterno que de fulgor exclamas; arpa fina de fuego, música de alborada. lloras pontentísimas lágrimas de dragón libertando al esclavo de ilusoria prisión. virtud del árcangel, vencedor de lo aparente. Entonando tu instrumento con pico de rosa, desafías a la muerte, sublime mariposa, ¡Fénix! ¡Supremo símbolo de lo permanente! Carlos Cañas La espada de Calíope Soneto a la Victoria. La espada de Calíope, el corazón de Erato; las penurias del mundo para mi son un juego. Soy el poeta valiente de los versos de fuego, que al esclavo liberan de la cruz de Pilato. Que en mí no se entierre nunca el odio ciego; ni malicia oscura, ni el rencor más ingrato. la espina mortal de la traición arrebato del humano que mata con la daga de apego. Victoria está en mi sangre, es Nike mi aliada, con sus alas me protege en la mas dura batalla, afilando mi espada hoy de luz engarzada. Ven por mí ¡oh! victoria en tus blancos corceles, hasta que del mal haya tirado la muralla. ¡Arda mi alma plena en tu corona de laureles! Carlos Cañas