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Jorge Musikman (Argentina)
Recibido el 27/02/02: ESTIMADO OSVALDO:
Te felicito por el reportaje que te hicieron en elcastellano. Te mando una poesía que escribí con la ayuda de RIMAR:

RELOJ A CUERDA
Reluciente en viejos tiempos me lucías orgulloso, pues con un cuadrante hermoso tu muñeca engalanaba; y si el brazo levantabas "relojeándome" al pasar, mis agujas sin chistar de la hora te informaban, al tiempo que te mostraban mi belleza sin igual.
Satisfecho me sentía con mi máquina perfecta, y cual música selecta mi "Tic Tac" te regalaba; tus oidos detectaban cualquier falla en el andar sólo había que escuchar si marchaba bien parejo pues ya fuera nuevo o viejo me tenías que limpiar.
Pero ya hace varios años que de mí te has olvidado, y en un cajón me has guardado por no tirarme enseguida; aquí se me va la vida por culpa de un "oriental" que fabrica sin metal un reloj sin mecanismo, que me ha hundido en el abismo y le dicen "digital".
JORGE MUSIKMAN
Recibido el 07/03/02 POBRE COCHE ABANDONADO Airoso presté servicios allá por mi juventud, mas hoy, en la senectud me dejaste abandonado. ¡Cuántas veces te he llevado en mis mullidos asientos! ¡Cuántos años, cuántos vientos golpearon mi parabrisas! Pero todo se termina y hoy, vencido y lastimado, me duele el tiempo pasado, arrumbado en la banquina. JORGE MUSIKMAN
Recibido el 28/03/02 ... viajando en el subte, un chiquito de la calle me puso una estampita en la rodilla. Lo miré y estaba todo sucio, andrajoso, y me dije: debe tener la edad de mi nieto, y mientras que el mio va al mejor colegio que se le puede pagar, incentivado para que sea un hombre de bien el día de mañana, este pobre paria ya tiene hipotecado su futuro. HIJOS DE LA CALLE Con la vista enrojecida porque inhala pegamento, con borrosos pensamientos que lo empujan al abismo, sin dominio de sí mismo se abre paso entre la gente que camina indiferente porque mira hacia otro lado. ¡Porque no hay interesados en saber cómo se siente! En las puertas de los taxis va juntando las monedas, y por abrirlas se esmera pues no es cosa muy sencilla, regresar así a la villa sin dinero suficiente, porque tiene bien presente la paliza que le espera, ésa sí que es verdadera y allí es moneda corriente. Hace muchos trabajitos que le mandan los mayores, pasa tantos sinsabores a la edad de andar jugando, que odio y bronca va juntando pues la vida le ha negado, lo que al resto le ha brindado bajo la misma bandera ¡Unos viajan en primera, pero el paria va colgado! Cuando llega a su morada donde todo se termina, la miseria lo domina y entre olores nauseabundos, se sumerge en ese mundo en que vivir le ha tocado, donde duermen hacinados entre latas y cartones, con abyectas violaciones que vive desde temprano. Su futuro es algo incierto, mejor dicho: bien seguro, porque en esto nada dudo: de los muchos trabajitos, lo transfieren al delito porque así lo va aprendiendo, pierde todo sentimiento por entrar en ese horno, del que ya no habrá retorno pues de él vive dependiendo. Hijos de hijos de la calle ¡Cómo duele la Argentina! odio social que intimida, con delincuentes precoces, y cada vez más feroces que te matan de por gusto, donde se vive a los sustos sospechando de las sombras, donde nada ya te asombra porque ya no hay nada justo. Y por eso me hago cargo de la parte que me toca, por eso pongo en mi boca lo que nunca yo quisiera, ¡Porque duele así de veras! ¡El amor me ha desgarrado! Porque siento, resignado, con disfraz de indiferencia, que me ha herido la impotencia ¡Y ahora miro hacia otro lado! JORGE MUSIKMAN
Recibido el 09/04/02 ESTIMADO OSVALDO: gracias por subir mi poesia. Aquí te mando otra ¡QUÉ PASA CON VOS!
Caminando Buenos Aires, a veces hay que padecerla. Si prestamos atención, notaremos que las vidrieras y las marquesinas de los negocios se encuentran escritas en otro idioma, como si el castellano fuera una lengua de la cual avergonzarse. Lo mismo ocurre con la ropa, que hay que elegirla con cuidado para que no nos vendan inscripciones estrafalarias, escritas en idiomas foráneos, y muchas veces hasta con la mismísima bandera de países invasores. Y como broche de oro de esta penetración cultural de la que estamos siendo víctimas, más del noventa por ciento de la música que se escucha, tanto en la radio como en la televisión es importada, relegando lo nacional. Por todo esto, y para levantar la bandera de nuestra propia identidad, levanto mi voz y digo:

¡Qué pasa con vos, hermano,
que perdiste el sentimiento!
Por favor, pará un momento,
no rechaces mi palabra.
Quiero que el pecho se te abra
y entrar en tu corazón,
pues no encuentro la razón
para tanto desatino.
¡Cómo es que siendo argentino
despreciás la tradición!

¿Es que no te vibra el alma
si escuchás una vidala?
¿O el placer no se te instala
con el sabor de la zamba?
Qué pasa con vos, caramba,
decímelo de una vez,
demostrás tanto interés
por culturas invasoras,
que solo me falta ahora
¡Sentirte hablar en inglés!

No se escuchan chacareras,
cuecas, gatos, escondidos,
de autores que han concebido
sus obras entre desvelos.
Lloran hoy con desconsuelo
lamentando que su afán
ni siquiera les da el pan
para llevar a la mesa,
¡porque a nadie le interesa
la cultura nacional!

¡Gente rara hay en mi pueblo,
siempre mirando a otro lado!
Con artistas importados
de moral poco segura.
¡Como me crecen las dudas
caminando la ciudad!
En inglés se escriben ya
vidrieras y marquesinas.
¡Llorando está la Argentina
su sueño de libertad!

Hoy la gente va vestida
con inscripciones extrañas,
todas en lenguas foráneas
sin saber a quien conviene.
¿Donde fueron los laureles
que supimos conseguir?
¡Nos mira mal San Martín!
¡Le duele el alma a Belgrano!
y a Gardel, ¡uy Dios hermano!
¿qué le vamos a decir?

Por eso es que en este día
te pido que reaccionemos,
que lo nuestro enarbolemos
con orgullo de argentinos.
Que es sin duda un don divino
nacer en tierra de paz.
Hoy te quiero convocar,
unamos fuerte las manos,
¡A ver si recuperamos
de una vez la identidad!

JORGE MUSIKMAN


Recibido el 28/10/02: AQUÍ QUEDA TU BANDERA Papá, mamá, quiero hablarles, siéntense un poquito aquí, pues les tengo que decir que ya lo hemos decidido: yo me voy con mi marido porque acá no aguanto más. Allá en España, quizás, nos labremos un futuro que no puede ser tan duro como el de esta realidad. Pero, ¿Qué me estás diciendo? ¿Es una broma tal vez? ¿Y qué es lo que vas a hacer con tu hijo, que es mi nieto? Papá, yo mucho lo siento pero ya lo decidí: también tendrá que venir -el destino así lo quiso- ¡Ay, que tarde se me hizo! Papá ¡Me tengo que ir! Ya se fué, con un portazo, apurada se marchó. y qué solos nos dejó con esta espina clavada. La desgracia, agazapada, nos enterró su puñal y puso punto final a quimeras e ilusiones; partió nuestros corazones con un puntazo fatal. Los hijos son de la vida, los nietos también serán, en España encontrarán beneficios laborales, más la balanza de males no se puede nivelar. ¿Qué haremos para encontrar alivio en la despedida? ¡La familia dividida en dos partes por el mar! Pero luego del mal tiempo el sol de nuevo salió, y aunque este amargo dolor me conmueve y contraría, yo te digo, hijita mía que tus padres quedarán a la espera de ayudar o tu vuelta, cuando quieras ¡Aquí queda tu bandera, no la vayas a olvidar! JORGE MUSIKMAN Así me va, Osvaldo. Como ves, la vena poética está siempre presente, aún en la desgracia. Chau, un abrazo. JORGE